Revista Catolicismo / Abril 2011
La población rusa sufre una alarmante decrepitud, decurrente en buena medida de las prácticas abortivas promovidas desde la era soviética.
El documento de la agencia de calificación financiera Stand & Poors provee que “la población va a caer a 116 millones de habitantes en el 2.050 contra 240 millones existentes en los días de hoy"”
Lo grave es que la caída más sensible será en la población laboralmente activa: del 72.1% de hoy a 60.4% en el año 2.050”. El informe prevé una explosión del número de pensionados y de ancianos sin familia que el Estado definitivamente no podrá sostener.
Es para horizontes de este género que conduce la “cultura de la muerte”, favorecedora del aborto, de la homosexualidad y de la destrucción de la familia tradicional.