Papa reconoce que peligro más grave para la Iglesia es el mal que corrompe a sus miembros
EL ESPECTADOR / 29.06.2010 / Por: Efe - Juan Lara (Ciudad del Vaticano)
Benedicto XVI dijo este martes que el peligro más grave para la Iglesia no está en las persecuciones religiosas, "sino en el mal que corrompe la fe y la vida cristiana de sus miembros"
El Pontífice hizo estas manifestaciones en la misa que ofició en la basílica de San Pedro del Vaticano en la solemnidad de Pedro y Pablo, los patrones de la Iglesia Católica, durante la que impuso el Palio -símbolo de comunión con el Obispo de Roma- a 38 arzobispos, de ellos once iberoamericanos
El Obispo de Roma afirmó que en los dos mil años de historia de la Iglesia los cristianos han sido sometidos a numerosas pruebas, muchas de ellas auténticas persecuciones, pero que a pesar de ello esos sufrimientos no constituyen el mayor peligro para la Iglesia
"El daño mayor proviene de todo lo que contamina la fe y la vida cristiana de sus miembros y de sus comunidades" , afirmó el Papa, que citó entre esos peligros "que amenazan seriamente a la Iglesia" a la división de los cristianos, la incoherencia y la infidelidad al Evangelio.
También citó como peligros al egoísmo, la vanidad, el orgullo y la codicia y aseguró, citando a san Pablo, que los hombres que hacen daño "no irán muy lejos, ya que su necedad será manifiesta a todos"
El Papa Ratzinger afirmó que el ministerio petrino (el suyo) es garantía de libertad para la Iglesia, respecto a los poderes locales, nacionales o internacionales, "que pueden en ciertos casos obstaculizar la misión eclesial"
"El ministerio petrino es garantía de libertad en el sentido de la plena adhesión a la verdad, a la auténtica tradición, para que el pueblo de Dios se preservado de los errores referentes a la fe a la moral. La comunión con Pedro y sus sucesores es garantía de libertad" , subrayó el Papa
El Pontífice agregó que el Palio, en ese sentido, se convierte en "prensa de libertad"
En esta festividad, Benedicto XVI cumplió con la milenaria tradición de imponer el Palio a los arzobispos nombrados este año, en esta ocasión 38, de ellos tres españoles y ocho latinoamericanos