INSTITUTO PLINIO CORREA DE OLIVEIRA / Marzo de 2010 / http://www.ipco.org.br/pndh/conteudo/
Denuncia: el fundamentalismo ateo, un espectro que amenaza a Brasil
En nombre de una ideología que niega a Dios y diviniza al hombre, la fundamentalismo ateo quiere acabar, en Brasil, con cualquier vestigio de Religión y de moral en el Estado y en la sociedad moderna.
Por eso, deformando el verdadero concepto de derechos humanos, el fundamentalismo ateo destrona a Dios y desconoce sus Mandamientos, haciendo del propio hombre y de los caprichos del libertinaje humano el supremo juez del bien y del mal, de lo justo y del gusto, de lo y de lo reprensible.
No reconociendo el orden puesto por Dios en el universo y en la naturaleza humana, el fundamentalismo ateo procura:
Hasta donde han llegado?
Instrumentalizado la ley y la justicia, y amenazando con sanciones penales y con multas, el fundamentalismo ateo ya ha conseguido, en países en los cuales otrora predominaba el espíritu cristiano:
Bajo que pretexto se los castiga?
Bajo un deformado concepto de Derechos Humanos que –en nombre de “no discriminación”, de la “libertad de la mujer” o de la “protección de las minorías marginalizadas”- admite como legítimos, comportamientos penalizados por contrariar la ley de Dios.
En otras palabras ese falso concepto de derechos humanos quiere ser impuesto como el único “dogma” admisible para la nueva sociedad concebida por ellos.
Si las enseñanzas de una religión entra en choque con ese “dogma”, estas pasan a ser consideradas ipso facto como una amenaza al orden público y al régimen democrático.
Brasil –qué es el mayor país católico del mundo- hasta ahora estuvo distante de estos conflictos religiosos en que, cada vez más, van siendo involucrados los cristianos de Europa y de los Estados Unidos.
Sin embargo, el programa nacional de derechos humanos, recientemente lanzado por el Presidente Luiz Inácio Lula da Silva y su secretario, Sr. Paulo Vannuchi, para los derechos humanos, hizo entrar a nuestro país de lleno en el conflicto entre el fundamentalismo ateo y la religión.
Aquello que en otros países está siendo hecho de manera disimulada y pausada, cambiando primero una ley al respecto de un tema, generando una sentencia arbitraria al respecto de otro, luego firmando un tratado internacional al respecto y un tercer asunto, en Brasil se pretende hacerlo todo de una vez, unificando todas las áreas de la actividad humana.
Juzgando tal vez a Brasil como un país demasiado conservador, el fundamentalismo ateo decidió aparentemente proporcionarle una terapia de choque con el Tercer Programa Nacional de Derechos Humanos.
Por ese mecanismo totalitário, se está abriendo en nuestra patria una de los mayores persecuciones religiosas de la historia
Si no la mayor: porque sus víctimas no serán apenas los seguidores de esta o aquella religión, sino todos los brasileños de bien que quieran respetar la ley de Dios, los dictámenes de la justicia natural y su propia conciencia.
Frente a esa amenaza, la iglesia católica en Brasil, que no puede cambiar las enseñanzas que recibió en depósito de las manos de su divino maestro, también no puede dejar de dejar evangelizar a nuestro pueblo a ese respecto sin traicionar su misión.
Ella no puede, por tanto, evitar ese choque con el fundamentalismo ateu y con las estructuras de poder político que lo sustentan, ni con aquellos conglomerados del cuarto poder que dictan el “credo” ateo, individualista y hedonista imperante en la sociedad contemporánea.
De nosotros, brasileños, depende del resultado de este entrechoque:
No servirán de aliento en esta coyuntura las luminosas palabras que profirió el Beato Papa Pío IX cuando lo revolucionarios italianos ocuparon los estados pontificios, invadieron Roma y dejaron al Sumo pontífice virtualmente prisionero en el Vaticano:
Papa Beato Pio IX
“La maldad de los hombres, excitada por el demonio, elevó a Jesucristo sobre Gólgota clavado en una cruz: pero fue precisamente sobre la cruz que Jesús Cristo estableció su iglesia, completando la obra de salvación del mundo. Aquello no fue una derrota, fue la primera victoria. Fue allí que la gracia triunfante comenzó su obra.”
“A partir de ahí, las oposiciones y las luchas no dieron cuartel en la iglesia, pero cada lucha marcó un triunfo. Porque aquella sangre que corrió por todas partes, inundando y regando sobre todo el suelo de Roma, en lugar de extenuar a la iglesia, le dio una fuerza nueva. Y lejos de eliminar a sus discípulos, lo que consiguió fue multiplicarlos. Lo que permitió llamar a esa sangre semen christianorum, semilla de nuevos cristianos!"
“ Hoy, no se hace la guerra en una parte apenas de la iglesia , o apenas contra un artículo de su fé, o contra uno de sus dogmas. Es contra la Iglesia Universal que la guerra es declarada. Es contra la incredulidad, contra el ateísmo, contra el materialismo, que la iglesia debe luchar."
“Pero la iglesia de Jesús Cristo, construida sobre la piedra, no será jamás vencida, cualquiera que sea la violencia de la tempestad. Ella tiene como garantía la propia palabra de Dios que dijo: Portae inferi non praevalebunt - las puertas del infierno no prevalecerán contra ella”