Cuando del ocaso nace una aurora
Tradición y Acción, 8.03.10
Las noticias que siguen dan idea de la magnitud de esa tendencia, cuyo vigor es particularmente notable en la nación que durante mucho tiempo pareció estar a la vanguardia de la revolución igualitaria y libertaria en las costumbres, los Estados Unidos.

Otra muestra del mismo fenómeno fue la respuesta de los católicos norteamericanos a una iniciativa de la campaña America Needs Fátima, promovida por la TFP: rezar simultáneamente en locales públicos por todo el país, un santo Rosario en desagravio al Corazón Inmaculado de María, para atender a los pedidos de Fátima. El día 10 de octubre pasado, a la misma hora, en 4337 diferentes lugares de los Estados Unidos—desde el Rockefeller Center de Nueva York hasta remotos pueblos de Hawaii o Alaska— fueron rezados un igual número de Rosarios, muchos de ellos dirigidos por sacerdotes, reuniendo a más de 150 mil fieles.

También en Estados Unidos, las elecciones para gobernador realizadas el 3 de noviembre en Virginia y Nueva Jersey dieron la victoria a candidatos católicos y conservadores, hecho muy significativo en un país de mayoría protestante. El republicano Bob McDonnell se impuso en Virginia con el 59% de los votos, tras ocho años de dominio demócrata; y en Nueva Jersey —donde los republicanos no vencían desde 1997, y el año pasado Obama se había impuesto en las presidenciales por 16 puntos de ventaja sobre Mc Cain— otro republicano, Chris Christie, venció por 49% a 45% al demócrata y magnate de la Bolsa de Nueva York Jon Corzine, que concurría a la reelección habiendo invertido en su campaña no menos de 23 millones de dólares.

Lo llamativo del caso es que en ambas elecciones el presidente Barack Obama se había empeñado en apoyar a los candidatos derrotados, e incluso participó personalmente de sus campañas; pero esto sólo sirvió para dejar al descubierto que su extremismo de izquierda le está pasando la factura: como señaló un columnista del "Miami Herald", "Es difícil encontrar otro ejemplo de un presidente que haya perdido tanto apoyo en su primer año de gobierno. ... Parece evidente que el aura de arrolladora popularidad e invencibilidad política de Obama ha desaparecido... El pueblo americano ha puesto en el poder al gobierno más radical en generaciones y ahora está empezando a darse cuenta" [1].

Otro ejemplo elocuente: en el estado de Maine, el día de la elección se realizó un referéndum que echó por tierra la ley de "matrimonio" homosexual, aprobada meses antes por el Parlamento local, a espaldas de la opinión pública. Maine es así el 31° estado norteamericano cuya población rechaza esa pretensión inicua, y reafirma lo obvio: que el matrimonio es la unión de varón y mujer.
Más significativo aún, el 2 de diciembre el Senado del estado de Nueva York rechazó un proyecto legislativo para legalizar las "bodas" entre personas del mismo sexo. Es digno de nota que ambos estados son considerados muy permisivos, y que en Maine, pocas semanas antes del referéndum, todas las encuestas preveían la victoria del "Sí" a la permanencia de la cuestionada ley; mientras que en Nueva York se daba por hecho que el Senado local, de mayoría demócrata, aprobaría también el proyecto favorble a los sodomitas. ¿Qué fue lo que determinó ese cambio inesperado?

[1] Adolfo Rivero Caro, Obama, ¿es un pragmático?, “El Nuevo Herald”, Miami, 6-11-09.